Reacción Química Dossier

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¡Reacciones químicas por doquier!

 

  1. La fiesta del pueblo.

 

Sara estaba feliz, el 20 de enero había llegado y por la noche iría con su familia al centro del pueblo: ¡los festejos habían empezado!

Las fiestas de Tepetlaoxtoc (en el Estado de México), en honor a San Sebastián Mártir, son una maravilla: empiezan el 19 de enero con la llegada de los peregrinos y continúa durante varios días para dar paso a los festejos con las distintas mayordomías, es decir, agrupaciones de diversa índole, por ejemplo: están los “Mexicanos”, que son las personas originarias del pueblo, pero que radican en la Ciudad de México y ese día regresan para compartir con sus paisanos; también están las “Molenderas”, que son las mujeres encargadas de la preparación del mole; los “Gañanes”, quienes se dedican a arar la tierra con la yunta; están también los “Tlachiqueros”, quizá de los más famosos, pues son los que se dedican a obtener el aguamiel del maguey, que después habrá de transformarse en pulque y es por ello que son tan famosos y bien recibidos estos grupos: van regalando un vasito de pulque a su paso ¡cosa que encanta a todos los visitantes!… y finalmente, los “Arrieros”, quienes eran personas dedicadas al transporte de mulas de la Ciudad de México a Veracruz y que ahora ya no existen, pero en la fiesta, se encargan de hacer una representación de Los Bandidos de Río Frío[1], para dar fin a la celebración de las fiestas patronales. También hay otras mayordomías más pequeñas, están por ejemplo, los serranos, albañiles, comerciantes, vaqueros, sembradores, Santiagos, entre otros. Todos ellos participan en la festividad con sus marchas, danzas y música; de hecho, su sola presencia es ya un acontecimiento pues aparecen ataviados de gran colorido, algunos llegan con sus caballos, otros haciendo suertes con la cuerda o repartiendo el pulque como los Tlachiqueros… ¡es un espectáculo digno de verse!

 

  1. Palabras nuevas.

 

La tarde llegó y Sara junto con su familia, se encaminaron hacia el centro. Sara no podía esperar para llegar a comerse unos esquites, de los que vende Doña Juana y que son tan ricos en las tardes frías como aquélla. Cuando llegaron, todo fue decepción: no estaban listos los esquites y es que la Doña les explicó que le vendieron un carbón húmedo y que así no podía prender el anafre hasta que se secara… Pero ¿por qué? –preguntó Sara a su papá, con gran desilusión. Se requiere que el carbón esté seco para que haya una buena combustión, no te preocupes, deja que seque y ya tendrás tus esquites en la noche –contesto su padre con toda seguridad. “¿Combustión?”, se preguntó Sara, y estuvo a punto de volver a interrogar a su papá, si no es porque un grupo de Santiagos llegaron con sus danzas y distrajeron su atención durante un buen rato. Sin embargo, como era su costumbre, apuntó la palabrilla en su memoria para luego averiguar de qué se trataba… Sara era así: le gustaba aprender palabras nuevas y sobre todo, saber a qué se referían, entenderlas… lo que ella no sabía, es que ese día, habría que recolectar muchas palabras, muchos conceptos nuevos. Por ejemplo, más tarde, Sara y sus primos decidieron subirse a uno de los juegos mecánicos, más tardaron en subirse que Juana, su prima, ya se había manchado las manos y la blusa blanca con un polvo café-rojizo al bajar la palanca metálica que las aseguraba en el asiento… ¿qué sería eso? Le preguntó Sara a su papá al bajar del juego. Seguramente estaba un poco oxidada la palanca y por eso se mancharon la ropa, no se preocupen, se quita con agua, un poco de óxido no les hará daño, dijo don Ramón, el padre Sara. “¿Oxidada, óxido?” palabras nuevas para la colección de Sara, que por ahora no habría de investigar, pues los juegos pirotécnicos estaban por comenzar y sus tíos y papá querían pasar antes a comprar un “pulquito”… Y ¿cómo hacen el pulque? –preguntó Sara al señor del expendio después de que le diera un sorbo al vaso del curado de nuez de su mamá (“nomás para probar”, le había dicho ella): “Pues se saca primero el aguamiel del maguey, y luego se deja fermentar en unas tinajas. Es un proceso muy elaborado, muy limpio y de mucho cuidado para que no se eche a perder por el calor. Ya luego, se hacen los curados con la fruta o las semillas…”. Sara estaba a punto de preguntar qué era eso de “fermentar”, pero el primer estallido de los fuegos artificiales desvió su atención a las luces de colores que iluminaban el cielo: ¡la noche era maravillosa!

 

III. Tantas palabras que caben en un par: reacción química.

 

Estaban en la sobremesa del desayuno cuando apareció en el comedor el tío de Sara con una cara fatal: ¿qué te pasa, Miguel? –preguntó Ramón a su hermano. No sé, me levanté temprano a caminar y no he desayunado, me duele el estómago, debe ser la gastritis, respondió. Pues tómate un vaso con leche para neutralizar el ácido del estómago y ya vente a desayunar, le dijo Ramón, agarrando sus cosas ya para salir a ver a sus compadres. Sara sólo escuchó y anotó en su memoria la palabra del día: “neutralizar”, acordándose en ese momento, de las muchas palabras nuevas del día anterior: después del desayuno habría de averiguar a qué se referían.

Después de ayudar a su mamá con la lavada de los trastes del desayuno, Sara prendió la computadora dispuesta a quitarse las dudas de todo lo que había quedado pendiente y empezó a buscar definiciones:

Combustión: es una reacción química de oxidación rápida que va acompañada de desprendimiento de energía en forma de luz y calor. La combustión del carbono y sus derivados da como productos de la reacción con oxígeno: bióxido de carbono, agua, luz y calor.

Oxidación: se refiere a una reacción química que involucra la pérdida de electrones. Antiguamente, el término se empleaba para expresar la combinación de elementos con oxígeno, pero hoy en día tiene un significado más amplio con reacciones en las que hay intercambio de electrones, pero no hay presencia de oxígeno. La oxidación se da conjuntamente con la reacción de reducción, es decir, la ganancia de electrones.

Fermentación: son reacciones químicas de oxidación incompleta, que no requieren oxígeno y el producto es un compuesto orgánico. Se producen por organismos anaeróbicos como las levaduras.

Neutralización: es una reacción química en la cual un ácido y una base reaccionan en cantidades equivalentes, dando como producto una sal y agua. Ejemplos de ello: el ácido clorhídrico (un ácido) con el hidróxido de sodio (una base), para dar como productos el cloruro de sodio (sal) y agua.

Sara tuvo que recordar sus clases de química para entender lo que leía, pero una cosa estaba clara: todas esas palabras, en realidad hacían alusión a cambios, ¡a reacciones químicas!, es decir, a procesos en los cuales una sustancia (o sustancias) cambia(n)  para formar una o más sustancias nuevas. A Sara le interesó el tema y encontró que hay varios  tipos de reacciones, por ejemplo, las que se llevan a cabo en disolución acuosa como:

  • las reacciones de precipitación, que se caracterizan por la formación de un compuesto insoluble o precipitado),
  • las reacciones ácido-base, conocidas como reacciones de neutralización, y
  • las reacciones de óxido-reducción, también conocidas como reacciones redox, en las que hay intercambio de electrones y que pueden ser de varios tipos: de combinación (en la que dos o más sustancias se combinan para dar un solo producto); de descomposición (en la que un compuesto se separa en sus componentes); de combustión (reacción con oxígeno para producir energía en forma de luz y calor) y de desplazamiento (en las que un ion o átomo presente en un compuesto, se reemplaza por otro ion o átomo de otro elemento).

El tema era apasionante, Sara se dio cuenta que en realidad, todo es una reacción química: nuestra respiración, el metabolismo de los alimentos que consumimos, la oxidación de los metales (y por eso se pintaban las ventanas, las puertas y las tuberías… ¡ja! y ella que creía que sólo era una cuestión estética), la quema del carbón o del gas de la estufa… ¡la quema de los bellísimos fuegos artificiales! y hasta los sentimientos de tristeza, ira, amor y alegría eran todos, producto de reacciones químicas. Sin duda, tenía mucho que aprender todavía: la escritura de las ecuaciones químicas, la nomenclatura, la estequiometría… ¡Uff!, pero por ahora, era momento de prepararse para volver a salir a la fiesta: varios días de comer, bailar y reír le esperaban… ¡varios días de reacciones químicas por doquier!

[1] Los Bandidos de Río Frío es una obra realizada por el escritor Manuel Payno que relata la vida de la sociedad mexicana de finales de la década de 1810 y hasta 1830. De acuerdo con la novela, Tepetlaoxtoc fue un lugar de paso y refugio para los personajes de la historia.