Predecir la cara de una persona a partir del ADN es ahora posible.

Predecir la cara de una persona a partir del ADN es ahora posible.

Esto fue revelado en un estudio realizado por el investigador Craig Venter. Pero no faltan controversias: la privacidad y la protección de la identidad de las personas estarían en peligro.

Encontrar una persona por su genoma

La perspectiva a la hora de buscar personas es tan simple como escalofriante: poder tomar una foto y tener en pocos minutos toda la información de la persona inmortalizada. Incluso las relacionadas con la composición de su genoma, gracias a las cuales el “gran cerebro” que procesa y almacena los datos podría ir más allá de cualquier política de privacidad. Poder de la inteligencia artificial, que permitiría a través de la imagen de un rostro rastrear el perfil genético de la persona en cuestión.

Esta es la imagen que surge de una investigación publicada en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (Pnas), dirigida por un grupo de investigadores encabezados por Craig Venter: el científico protagonista del proyecto que condujo a la revelación del genoma humano, ahora propietario de la empresa “Human Longevity”, con el que el científico pretende lograr la mayor operación de secuenciación del ADN humano.

TAKE THE FOLK OF A PERSONA FROM DNA – El trabajo publicado representa la exasperación en los más altos niveles de la capacidad de conocer los genes de cada individuo.

Los investigadores han secuenciado los genomas de 1061 personas: de diferentes edades y orígenes étnicos. Posteriormente, junto a los datos genéticos, las imágenes tridimensionales que representaban sus rostros, a través de la inteligencia artificial identificaron pequeñas secuencias de ADN (polimorfismos de un solo nucleótido) asociadas a características físicas específicas: altura, peso, edad (valorando el acortamiento de los telómeros, relacionado con el envejecimiento), tono de voz y color de piel.

El experimento, repetido varias veces, fue declarado exitoso en el 74 por ciento de los casos. Evidencia que llevó a los autores del estudio a afirmar que “quienes manejan los datos genéticos, como los científicos, pero también los organismos encargados de la aplicación de la ley y los magistrados, deben protegerlos con sumo cuidado para evitar que sea posible determinar el reconocimiento de la persona en cuestión. Los resultados del último estudio muestran que “no hay privacidad total en las bases de datos accesibles al público”.

El conjunto de datos analizados fue considerado “limitado” por los autores del estudio. “Pero hay todos los elementos para hacer la base más sólida”, respondió Heather Kowalski, portavoz del grupo de investigación, a las críticas del resto de la comunidad científica.

LA CRÍTICA DE OTRAS CIENCIAS

La pregunta terminó en las columnas de “Nature”, una de las principales revistas científicas del mundo. Sin embargo, después de leer el periódico, varios genetistas han mostrado más que algunas perplejidades. “En grupos seleccionados de diez personas, como lo hacen los colegas, el reconocimiento de la edad, el sexo y la raza no es tan indicativo de la precisión del trabajo realizado”, dijo Yaniv Erlich, biólogo computacional de la Universidad de Columbia (Nueva York). Debe haber habido algunos problemas, si el estudio fue rechazado por “Science”, antes de que fuera posible encontrar espacio en las columnas de “Pnas”: una revista de menor impacto, pero que sobre todo permite a un miembro de la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos, como Venter, seleccionar algunos revisores: tres, en este caso específico.

¿CÓMO COMPARTIR LOS DATOS CON RESPECTO A LA PRIVACIDAD?

Lo que despierta sospechas es el no tercer papel de “Human Longevity”, que durante tres años ha estado trabajando en la construcción de la mayor base de datos de información genética humana. Sin embargo, esta cuestión ha suscitado el debate entre los científicos, ya que el aprovechamiento compartido de los datos genéticos es la base de los estudios que se llevan a cabo para reconocer las causas de las enfermedades que aún no se han explicado y para el posterior desarrollo de medicamentos eficaces. “Compartir información es esencial, pero necesitamos encontrar una manera de no permitir la identificación de individuos”, dijo Jason Piper, uno de los autores de la controvertida investigación, que junto con un enorme potencial también trae consigo una gran cantidad de dudas éticas.

¿Qué pasa si un día un portaobjetos es suficiente para adivinar el peso, la altura y el color del pelo de la persona de la que se tomó la muestra, colocada bajo el microscopio?

Etiquetas: ADN, genetica, genoma